Mi perro tiene miedo a los ruidos, ¿qué hacer?

Mi perro tiene miedo a los ruidos, ¿qué hacer?

¿Cada vez que tu perro escucha un sonido fuera de lo normal se asusta o esconde? Hay perros que llegan a tener auténtica fobia y terror a los ruidos: petardos, coches, motos, incluso un teléfono. La respuesta más habitual es un fuerte estrés que se materializa en gestos como andar de un lado a otro de manera compulsiva, paralización, respiración acelerada, jadeos, temblores, intento de huida…

En la entrada de hoy sobre educación canina descubre qué motivos se hallan tras este comportamiento y ayuda a tu fiel amigo a superar sus miedos siguiendo algunos consejos.

 

Capacidad auditiva de los perros

Los canes poseen una gran habilidad para oír sonidos de alta frecuencia y esta es la principal razón por la que ciertos ruidos estridentes y con mucha potencia les provocan inquietud. Mientras que los humanos solo captamos sonidos de hasta 20.000 ciclos por segundo  los perros pueden llegar a los 60.000 ciclos por segundo.

Habitualmente los perros se adaptan desde cachorros al medio y por consiguiente a los sonidos que viven en el día a día, pero en algunos casos esa barrera no ha sido superada debido a cierta falta de socialización, a consecuencia de haber crecido en un ambiente muy aislado, haber sufrido una experiencia traumática o a causa del propio carácter del animal. Un error muy frecuente es no sacar de casa a los cachorros por miedo a que les suceda algo o por querer protegerles, pero es necesario exponerles al mundo cuanto antes y favorecer una correcta socialización.

 

Cómo ayudar a superar la fobia 

A pesar de que existen medicamentos para calmar la ansiedad del can en momentos muy puntuales (en navidad o fiestas con fuegos artificiales y petardos), si el miedo del perro se produce en el día a día lo mejor es seguir unas pautas educativas para corregir la conducta y evitar que se convierta en algo crónico.

  • Es normal que el perro reaccione escondiéndose en algún lugar de la casa buscando seguridad, en este caso no hay que obligar al perro a salir de su escondite. Muéstrate tranquilo e indiferente y al cabo de un rato cuando este se convenza de que no pasa nada saldrá del refugio por su propio pie. Si está relajado prémiale con una golosina.
  • No hay que intentar calmarlo con caricias o cogiéndole en brazos porque lo único que ganamos con ello es reforzar la conducta de miedo y de ansiedad. Tampoco hay irse al extremo contrario y castigarle o reñirle cuando se encuentre en un estado de pánico. La idea es mostrarse indiferente frente a la situación al igual que en el caso anterior.
  • Si hay que sacarlo de casa y los sonidos de la ciudad le afectan, llévalo firmemente sujeto con la correa, ya que puede escapar por el miedo. En parques con mucha gente, niños jugando y gritando… también sería conveniente, a pesar de que sea una zona libre. Lo mejor es que intentes llevarle a lugares tranquilos para que corra mientras perdure el problema.
  • Prueba la terapia de desensibilización. ¿Cómo funciona? Graba aquellos ruidos que provocan su miedo y expón al perro a escuchar la grabación aumentando el volumen del sonido de forma gradual. A medida que el volumen del ruido aumenta, recompensa a tu perro con pequeños trozos de comida mientras demuestre una reacción tranquila. En caso de impaciencia, miedo o ladridos incontrolados, niégale la recompensa. Esto llevará tiempo ya que debes hacerlo de forma progresiva.

 

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