Educación Infantil: ¿cómo y cuándo adquirimos las habilidades?

Educación Infantil: ¿cómo y cuándo adquirimos las habilidades?

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En la actualidad, somos muy conscientes de la importancia de adquirir habilidades, capacidades y aptitudes sociales desde los primeros años de vida. No obstante, para tomar parte en este desarrollo hemos de ser realistas y tener en cuenta aspectos clave como la edad de la persona. Es obvio que no podemos enseñar a correr a alguien que no sabe andar, ya que ni física ni cognitivamente estaría preparado para ello y no lograríamos nuestro objetivo.

Fernando Corominas, presidente del IEEE (Instituto Europeo de Estudios de la Educación) e investigador en el campo de la educación familiar, expresa en los Períodos Sensitivos que "la educación debe ser lo más práctica posible para formar a los más pequeños en todas sus capacidades (físicas, intelectuales y de voluntad)". Por lo tanto, los objetivos que podemos plantear en un proyecto educativo a corto, medio y largo plazo deben establecerse poco a poco y con la certeza de educar en positivo. Según la edad, estos son los objetivos que se pueden establecer:

 

  • 0-4 años: trabajar la música y el orden
  • 1-4 años: hablar
  • 1-8 años: idiomas
  • 2-8 años: memoria
  • 3-8 años: lectura, sinceridad
  • 4-9 años: escritura, obediencia, estrategias simbólicas
  • 7-12 años: habilidades básicas del pensamiento, generosidad, justicia, afán de superación, compañerismo, responsabilidad.

 

Para acompañar al niño en su desarrollo, los adultos deben presentar una postura afín a la consecución del proyecto educativo:

  • Ejecutar conductas adecuadas, ya que el pequeño no debe estar expuesto a observar comportamientos no acordes, ya que es posible que ellos los aprendan e incluyan en su modo de vida. Los adultos referentes deben comunicar su opinión con sentido y claridad, deben expresar sus sentimientos, sus puntos de vista y han de rechazar lo inapropiado de manera tajante, con respeto y con credibilidad.
  • Valorar los aspectos positivos: para fomentar las buenas conductas y aumentar su frecuencia, éstas se deben premiar con consecuencias positivas. Es importante dejar al niño cierta autonomía en sus acciones, potenciando de forma física y emocional la capacidad para buscarse la vida y conseguir objetivos. Le proporcionará la libertad suficiente para aprender de sus aciertos y errores.
  • Educar la empatía: para educar la empatía la técnica más común es hablar con el niño sobre situaciones concretas que han ocurrido y plantearle que se ponga en el lugar de otro niño para que entienda lo que puede llegar a sentir.
  • Educar la perseverancia: aprender a luchar por lo que uno quiere es algo que también se puede aprender a edades tempranas. Será necesario trasladar también la idea de que no hay una única solución válida para resolver problemas.
  • Fomentar la resilencia: si el adulto es capaz de superarse y de sobreponernos a las adversidades servirá de ejemplo al niño.

 

En conclusión, la etapa infantil es un período en el que tienen lugar la mayoría de los aprendizajes. Por lo tanto, debe subrayarse el papel fundamental que tienen las dos principales figuras que conforman estas etapas, padres y educadores. Hazte parte de este proceso formándote en educación infantil.

 

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