Mi perro tiene miedo. Curso de Adiestramiento Canino

perro con miedo

Una de las causas principales por las que un propietario de un perro acude a un especialista en educación canina es el miedo o las fobias.

Se trata de un problema bastante común en muchos perros, producido en una gran mayoría de casos, por una socialización incompleta en los periodos más sensibles del perro, que son:

 

  • Del nacimiento hasta los 2 meses: donde aprende junto a su madre y el resto de la camada normas básicas de relación con miembros de su especie.
  • De los 2 a los 4 meses (este periodo puede variar semana arriba o semana abajo según el perro): cuando es muy importante que el cachorro se exponga de forma controlada por los dueños al máximo numero de situaciones, personas, objetos u otros perros. Todo lo que el perro aprenda en este periodo y lo vincule con experiencias positivas no lo olvidará nunca. Si se enfrenta a pocas y pobres situaciones durante esta fase, después, en su edad adulta puede desarrollar problemas de miedos y fobias. Asímismo, si durante este periodo he tenido alguna experiencia negariva, por ejemplo al encontrarse con otro perro que lo ha atacado, puede que generalice que todos los perros que le recuerden al primero son sinónimo de algo negativo y, como consecuencia, se muestre con miedo y ansiedad ante su presencia.

 

Ayuda para un perro con miedos y fobias

En primer lugar si sobservamos que nuestro perro sufre en exceso cuando se asusta ante un determinado estímulo (acercarse desconocidos, ruidos, otros perros, etc...) lo más adecuado es acudir a un especialista en comportamiento canino, ya que el desconocimiento por parte del propietario sobre como afrontar las situaciones, puede empeorar el problema. Mientras econtramos al profesional más adecuado y también durante el tiempo que dure el tratamiento, existen una serie de recomendaciones, no tanto para solucionar el problema, pero si al menos para no empeorarlo.

 

Lo primero, un cambio de actitud en el dueño

Reducir las interacciones con el perro: A veces el exceso de apego entre perro y propietario y la superprotección puede contribuir a que nuestro perro sea aún más inseguro. Es recomendable no hacerle caricias o atenciones cuando sea el perro quien lo solicite, especialmente si lo hace de manera abusiva y utilzando ladridos y lloriqueos. En su caso, es el propietario quien decidirá cuando se acerca al perro para darle cariño o atenciones. Esas muestras de cariño son algo muy valioso para el perro y es un recurso que debemos aprovechar para que el perro comience a tolerar pequeños niveles de impaciencia y estres. 

 

Nada es Gratis:  Siempre que el pero desee conseguir algo, se le pedirá algo a cambio. No se le dará sin más. Se trata de otro paso más en el control de la ansiedad por parte del perro y una buena oportunidad para comenzar a adiestarle en obediencia básica. En todos los perros es importante, pero más aún en un perro con miedo, debemos esforzarnos por establecer una normas claras. Esto ayudará al perro a prevenir que sucederá en mcuhas situaciones y le aportará la sensación de que su entorno y su propietario son fiables. Eso si, es de gran importancia que en un perro con miedos, todos los aprendizajes se desarrollen de una forma lúdica, utilizando recomepensas y avanzando al ritmo que el perro decida. Nunca se le aplicará un castigo ni se le abroncará en la práctica del adiestramiento básico. Podemos practicar, por ejemplo:

  • Antes de comer, sentado.
  • Antes de jugar, sentado y quieto.
  • Empezamos a jugar cuando nosotros decidimos, y terminamos el juego cuando nosotros decidimos y escondemos TODOS los juguetes.

 

Estar calmado tiene premio: Reforzar y premiar con atenciones y caricias tranquilas (no efusivas) en aquellos momentos en los que el perro se muestra tranquilo y relajado.

 

Que no hacer cuando nuestro perro se muestre con miedo

  • Nunca castigar o abroncarle cuando le veamos con miedo: el perro ya lo está pasando suificientemente mal, para que su propietario, que debe ser fuente de seguridad, agrave su sensación de malestar.
  • Nunnca consolar ni tranquilizar como si fuera un niño: De esta forma, únicamente lograremos reforzar su comportamiento ansioso.

 

Estar muy atentos a lo que el perro quiere contarnos

En ocasiones puede que el perro pase de la tranquilidad al miedo absoluto de 0 a 100, en apenas un par de segundos, y en esos casos, lo mejor es retirarle del estímulo que le provoca miedo con tranquilidad por nuestra parte y una vez se vaya calmando por si mismo, premiarle con caricias, palabras de ánimo un premio de comida.

Pero muchas veces, antes de llegar al descontrol, el perro irá pasando por fases que si transmitirán a los propietarios que algo no marcha bien. Reconociendo esas señales previas, los propietarios pueden intervenir antes de que el perro se sobreexcite o el miedo le paralice, estados en los que no atenderá a nada excepto al estímulo que le provoca rechazo.

 

Las principales señales que nos comunicará el perro cuando algo comienza a incomodarle o asustarle son:

  • Repentina atención a algo (sonido, objeto, animal) o alguien (persona).
  • Encoge la cola o la enrosca hacia atrás.
  • Orejas hacia atrás.
  • Postura del cuerpo encogido/agachado y escondido.
  • Jadeos constantes.
  • Bostezos pronunciados

 

Cuando el dueño identifica en su perro alguna de estas señales, es conveniente que le ordene una conducta incompatible con estar muy ansioso. (sentarse o tumbarse)o para posteriormente, una vez el perro obedezca, premiar con caricias o premio de comida. De esta forma estaremos reforzando que el perro sea capaz de soportar ciertos niveles de aquello que teme sin llegar a desbordarse.

 

Otras recomendaciones para un perro con miedo:

Control en los paseos:

Un perro que entra en pánico puede reaccionar de formas inesperadas y con una falta total de control sobre su conducta por parte del propietario. Mientras el propietario no tenga un aceptable control de órdenes como “AQUÍ” o “QUIETO”, no debe soltarlo sin correa en sus paseos a no ser que sea una zona 100% segura (alejada de tráfico y en la que tengamos margen para prevenir que algo o alguien que asusta al perro pueda aparecer de forma repentina).

 

Jugar es fabuloso, pero con unas normas:

Es importante, potenciar los juegos en los que  el perro deba esforzarse y centrar su atención en lo que hace. Jugar a lanzar un juguete o una pelota es aceptable ocasionalmente, pero si es el único juego no le reporta beneficios al perro, incluso puede favorecer su estado de excitación. En cambio, obligarle a resolver problemas, buscar, utilizar el olfato son actividades que fomentan en los juegos su paciencia; suponen, por un lado, una gran estimulación que mejora su capacidad para adaptarse; fortalece la autoconfianza del perro; y le agota en el buen sentido de la palabra. Además, en casos de perros con miedos, pueden ser especialmente beneficiosos estos juegos al empujarles de una forma lúdica a comportarse como la naturaleza de un perro manda, esto es: explorando el entorno, simulando acciones de búsqueda y de caza, y percibiendo con el olfato en vez de únicamente con la vista y el oído.

Otro juego recomendable es el de “tirar de un extremo de una cuerda o juguete de cuerda”. El juego debe realizarse con normas claras: si el perro roza la piel de la persona gritar “AY”, nos retiramos sin decir nada más y al cabo de 30 segundos, reanudamos el juego. Es conveniente que de vez en cuando (2 o 3 veces de cada 10) sea el perro quien gane y consiga llevarse el objeto con el fin de reforzar su confianza.

 

Fórmate para ayudar a los perros

Como hemos dicho al princpio, ante un problema serio de miedos o fobias en el perro es imprescindible contar con la ayuda de un profesional. 

Si quieres ir más allá y ser tu quien ayude a los perros y propietarios en su bienestar gracias a las herramientas que aporta el adiestramiento y la educación caninas, puedes consultar nuestros cursos del área veterinaria y de animales, entre otros el curso presencial de Adiestramiento Canino  y el Curso Online de Adiestramiento Canino. Entre muchas otras cosas aprenderás a:

 

  • Desarrollar técnicas diferentes de adiestramiento en función del comportamiento del perro.
  • Modificar comportamientos inadecuados para el entorno en el que habita el perro.
  • Reconocer las distintas alteraciones de la conducta.
  • Conocer los cuidados higiénicos y de primeros auxilios más necesarios.

 

Si te apasionan los perros, consúltanos sobre nuestra formación ahora.

 

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